lunes, 1 de agosto de 2011

Cuenca 2010

  





MI MEJOR MOMENTO/FOTO DEL VIAJE:



Vistas desde el castillo después del trekking



ITINERARIO:


DÍA 1 (11 diciembre): Madrid - Cuenca - Monteagudo de las Salinas.
DÍA 2 (12 diciembre): Monteagudo de las Salinas - Enguídanos - Madrid.




ALOJAMIENTO: Hotel rural El Romeral en Monteagudo de las Salinas, Cuenca. Se trata de un hotelito de nueva construcción, situado en las afueras del pueblo, en lo alto de un pequeño cerro. De él destacaría el trato tan familiar y agradable de los dueños, una pareja de belgas que dejaron un restaurante en su tierra para cumplir el sueño de regentar su hotelito español. Las habitaciones están decoradas con mucho gusto y las instalaciones (todo en una sola planta) cuentan con un gran comedor para realizar todo tipo de celebraciones. Pero a no ser que se vayais en gran grupo, si decidís cenar allí (lo recomiendo), lo mejor es disfrutar de un pequeño y acogedor comedor con chimenea que convierte la comida en un momento realmente agradable. 






           

DÍA 1 (11 diciembre): Madrid - Cuenca - Monteagudo de las Salinas.


Nos levantamos y nos ponemos en marcha. En unas dos horas nos plantamos en Cuenca. Con el coche enfilamos las calles empedradas del municipio que nos transportan directamente a la Plaza Mayor donde podemos contemplar la figura de su catedral, la única en España de estilo gótica con inspiración anglo-normanda. Ésta da paso a la parte interior de la zona antigua. Callejeando podemos encontrar la Calle del Trabuco en la que sobresalen los restos de lo que fuera la fortificación de la ciudad.  Hoy en día solamente se conservan algunas de sus murallas y torres, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.



Nos montamos de nuevo en el coche y atravesamos el ayuntamiento por uno de sus arcos para seguir asciendo hasta llegar a la ronda Julián Romero, la que guarda las mejores vistas de la ciudad y una buena oferta de restauración con bares, restaurantes y terrazas.  


Ayuntamiento (foto de radioazul.es)


Desde aquí podremos observar la zona más característica de esta localidad castellano-manchega: sus casas colgadas. En una colina con dos hoces excavadas por los ríos Júcar y Huécar descansa la zona antigua con casas que datan del siglo XIV, construídas en yeso y madera. 






A parte de las casas, esta posición privilegiada nos permite también admirar un edificio que aparece en primer plano. Se trata de un antiguo convento de dominicos (San Pablo), de la misma época de construcción de las casas colgadas que aprovecha a la perfección la estructura rocosa del desfiladero. Este edificio fue restaurado y actualmente se ha convertido en un Parador Nacional de Turismo.



Parador Nacional de Turismo











Después de relajar nuestros sentidos con estas vistas ponemos rumbo a nuestro alojamiento en Monteagudo de las Salinas, una aldea de 159 habitantes, a unos 40 km. Llegamos y creemos estar solos en el hotel, después de dejar la maleta en la habitación nos vamos al bar a tomar algo y empezamos una larga conversación con el dueño del hotel  y su esposa, quienes son encantadores. Decidimos cenar allí puesto que para ir a cualquier parte habría que coger el coche y ya no nos apetece. Además los dueños nos han contado que en Bélgica tenían un restaurante y mientras hablábamos nos han mostrado la carta y nos ha gustado mucho. No pensábamos que en un lugar tan rural, y muy pensado para albergar a cazadores en la época de monterías, podríamos encontrar una carta tan elaborada y exquisita. Además a mi me han ganado cuando me han hablado de los postres caseros que realizan, mi punto débil! No nos arrepentimos, la cena fue un gozo. El pequeño comedor es muy muy acogedor, con la chimenea encendida  y con tansolo un par de parejas más creó un ambiente muy íntimo y confortable.  La sobremesa se alarga y no encotramos el momento de irnos a la cama, nos vamos a dormir un poco tarde.




DÍA 2 (12 diciembre): Monteagudo de las Salinas - Enguídanos - Madrid.


Para hoy tenemos contratada una actividad de trekking y 4x4 con Altair, una empresa de turismo activo rural situada a casi 50km de Monteagudo. La actividad es a las 11.30 así que no tenemos que madrugar. Llegamos a Enguídanos, una población de 426 habitantes, y quedamos con Jordi, un monitor nacido cerca de Barcelona que nos acompañará en la excursión. Nos montamos en un 4x4 y nos dirigimos a una antigua central eléctrica de principios del siglo XX compuesta por dos edificios. Junto a ella da un poco de pena observar los abandonados edificios que componían el antiguo poblado de los trabajadores de la central de Hidroeléctrica Española, así como la iglesia Santo de Villora. No tomé fotos de éste lugar pero pongo dos de ellas de la web Pueblos de España.



Iglesia salto de villora (pueblos-espana.org)
Central eléctrica (pueblos-espana.org)




Dejamos el 4x4 aparcado y empezamos nuestra andadura por las hoces de Enguídanos al paso por el río Cabriel. Las Chorreras se convierten en lugar ideal para realizar actividades de aventura en las épocas en las que el caudal del río es máximo. Otra buena opción sería un baño refrescante en verano, puesto que el recorrido transcurre a través de cascadas, pozas que se comunican y lagos donde el agua es el absoluto protagonista. Caminamos con cuidado para evitar accidentes puesto que la roca caliza es un poco resbaladiza. Es agradable caminar en silencio escuchando solamente el ruido que genera el agua a su paso.  















una paradita para respirar...




Y seguimos...






Las chorreras, en plena serranía de Cuenca, nos sorprenden con la curiosas formas que toma la naturaleza, la cual nos dejan bonitas estampas. 











La caminata nos descubre una bonita y lejana imagen del pueblo de Enguídanos, presidida por su castillo, el cual ahora visitaremos. De hecho no existe un horario de visitas para acceder al castillo pero curiosamente nuestro guía dispone de las llaves del mismo y se ofrece a dejarnos entrar.   Desde allí tendremos vistas de todo el pueblo.





















Son las 14h y habíamos quedado con Greta y Pepe (los dueños del hotel) que iríamos a comer pues hoy en el menú hay cocido y productos típicos de la zona que nos apetecen mucho. Les llamamos para avisar que llegaremos un poco tarde, así que un poco antes de las 3 entramos, nos duchamos muy rápidamente y nos ponemos a la mesa. Fuera hace frío y ahora que ya hemos terminado la excursión y nos hemos enfriado lo notamos más, con lo que cada vez nos está apeteciendo más la comida caliente que tenemos preparada. La disfrutamos. Nos tomamos el café charlando nuevamente con Greta y Pepe y nos despedimos. Tienen un detalle muy bonito con nosotros y nos ofrecen un saquito lleno de lavanda que Pepe y su hija pequeña han recogido del campo. ¡Huele muy bien! Me hace mucha ilusión y no dudo en agradecérselo y en escribir una bonita dedicatoria en el libro de visitas que veo en la entrada. Hemos estado muy a gusto y nos marchamos con la idea de que ésta no será la última vez que pisemos éste hotel que hace que te sientas como en casa...



VALORACIÓN:


LO MEJOR:  La amabilidad y gastronomía del Hotel Romeral, la excursión por Enguídanos y ver las casas colgadas en Cuenca.


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